El puerto

No es un resort. Por eso sigue siendo real.

Progreso es el puerto de altura de Yucatán. Hay barcos de carga, hay pescadores a las cinco de la mañana y hay una playa pública larga pegada al centro. Nada de eso se construyó para gustarle a un turista, y es exactamente por eso que aquí uno acaba sintiéndose vecino y no visitante.

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La calle que da al mar

El malecón corre paralelo a la playa. De un lado la arena, del otro restaurantes, cafés y casas. Se camina de punta a punta en menos de una hora, y esa caminata se vuelve la costumbre de la que nadie se despega.

La playa es de uso público. En México toda la playa es federal, así que nadie es dueño de la arena y nadie puede cerrarle el paso. No existen las playas con reja que se ven en otras costas.

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Seis kilómetros y medio de concreto

El agua frente a Progreso es tan poco profunda que un barco grande no puede acercarse. Por eso el muelle es tan largo, y es uno de los más largos del mundo.

No se camina, es de uso portuario. Pero al atardecer se ve como una línea recta que se pierde en el agua, y termina siendo la referencia con la que uno ubica todo lo demás.

La temporada de cruceros, sin adornos

¿Cuántos días a la semana llega un crucero?

Depende de la temporada. En invierno hay varios días con barco y en verano bastantes menos. La lista semanal la publica la Administración Portuaria y cambia cada año.

¿Se llena todo el pueblo?

Durante unas horas, sí, sobre todo la zona del malecón más cercana a la terminal. Los pasajeros llegan en autobús, suelen ir a Mérida o a las zonas arqueológicas y regresan a bordo por la tarde.

Para las seis de la tarde el pueblo ya volvió a ser el mismo. Quien vive aquí aprende los días de barco y simplemente hace sus compras en otro momento.

¿Y el resto del año?

Progreso vive de la pesca, del puerto y de la gente de Mérida que baja el fin de semana. Enero y febrero son meses tranquilos y con el mejor clima del año. Semana Santa y julio son los más llenos, y son mexicanos en familia, no extranjeros.

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Qué hay y qué no hay

Hay supermercado, farmacias, clínicas, escuelas, bancos y mercado. Hay internet de fibra en buena parte del puerto, así que se puede trabajar desde aquí sin drama.

No hay hospital de especialidades, ni centro comercial grande, ni aeropuerto. Todo eso está en Mérida. Decirlo así, sin adornos, es más útil que prometer que aquí está todo, porque la media hora de camino es justamente lo que hace que no falte nada.